Este es un primer artículo para mis alumnos de Filosofía de 4º de ESO, en el que trato de poneros al tanto de la nueva materia, a la que os enfrentáis por primera vez, con una serie de vídeos útiles que espero os ayuden a dar comienzo a vuestro trabajo. Comenzamos con una pequeña reflexión del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770 a 1831), que en el prólogo a su conocida obra “Principios de la filosofía del derecho” nos introduce el famoso mito de la “lechuza de Minerva” (teclead el enlace previo para conocer a fondo esta historia), pintoresco animal nocturno que acompaña siempre a Atenea, diosa griega de la sabiduría conocida entre los romanos por el nombre de Minerva, y que ha pasado a convertirse en “símbolo de la filosofía”:
“Es insensato creer que alguna filosofía se puede anticipar al mundo presente. Cuando dice una palabra sobre la teoría que explica cómo ha de ser el mundo, la filosofía siempre llega demasiado tarde: como pensar sobre el mundo, surge en el tiempo, después de que la realidad ha cumplido su proceso de formación y se halla realizada. Cuando la filosofía pinta al claroscuro un aspecto de la vida, ya envejecido y en la penumbra, no puede ser rejuvenecido, sino tan solo reconocido: la lechuza de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo”.
G.W.F.Hegel, “Principios de la filosofía del derecho” (Barcelona, Edhasa, 1999)
La filosofía se plantea desde su origen como un “saber de segundo grado” que precisa de los “saberes de primer grado” para poder configurarse, ya que su objetivo básico es “criticar” todos estos saberes previos por considerarlos imprecisos, inadecuados o insuficientemente fundamentados. Ya se trate de “falsos saberes” (como los “mitos”, la “magia” o la “religión”) o de “verdaderos saberes” (como las “técnicas”, las “ciencias” y las “tecnologías”), la labor de la filosofía es siempre la misma: enfrentarse a ellos directamente para descubrir sus errores, sus fallos de argumentación o sus falacias. La filosofía es siempre polémica, un saber enfrentado a otros posibles saberes que trata de ir más allá de lo que estos proponen para comprender la realidad en su totalidad.
Nosotros nos adentramos ahora en la “Academia” para practicar la filosofía de modo profesional, para desarrollar una verdadera “filosofía académica” alejada del saber de sentido común y del conocimiento que nos proporciona la vida cotidiana, que llamamos “filosofía mundana” y que, aunque está presente en la vida diaria de todas las personas que nos rodean, resulta insuficiente para comprender algunas de las ideas básicas que nos planteamos acerca del universo. Solo desde esta perspectiva profesional podremos tratar de encontrarle sentido a la “realidad” que nos rodea y a la posición del ser humano dentro de esta realidad compleja y maravillosa que llamamos “mundo”. Y para ello, como nos dijo Aristóteles (384 a 322 a.n.e.) solo tenemos que extrañarnos y admirarnos, y reconocer que somos unos ignorantes, o al menos que no “sabemos” tanto como “creemos que sabemos”, pues este será el primer paso para comenzar a comprender.