La filosofía no es solo una “forma de saber”, también es una “actividad práctica”, lo que significa que no solo nos ayuda a comprender el mundo, sino que además nos orienta en nuestras acciones y nos permite tomar decisiones. Filósofos como Aristóteles (384 a 322 a.n.e.) o Immanuel Kant (1724 a 1804) nos advierten de que existen dos posibles usos de nuestra “racionalidad”: uno “teórico” o “contemplativo”, encaminado al conocimiento de la realidad, que intenta comprender, explicar y desentrañar en qué consiste el mundo, ordenar nuestro pensamiento para poder discriminar la verdad de la falsedad y alcanzar la verdad; y otro “práctico” o “regulativo”, que orienta nuestra acción, se impone a nuestras pasiones y nos permite decidir con lógica entre lo que está bien y lo que está mal para así poder alcanzar un ideal moral que nos permita ser felices.
Aunque la filosofía es un saber “totalizador”, pues busca comprender y actuar en la realidad de una forma global, son muchos los filósofos que han dividido esta disciplina en diferentes “campos de estudio” (si bien todos ellos son, en la mayoría de autores, deudores los unos de los otros). Es un tópico generalizado el discriminar entre un ámbito teórico y un ámbito práctico. La filosofía teórica incluiría disciplinas como la “lógica” (el estudio de las reglas del pensamiento y la argumentación correcta), la “metafísica” (el estudio del sentido último de la realidad), que se dividiría en tres grandes apartados: “ontología” (el estudio del ser), “gnoseología” (el estudio del conocimiento humano, y que incluiría la “epistemología” o estudio del conocimiento científico) y “teología” (el estudio del ser superior) y la “antropología” (el estudio del ser humano desde una perspectiva filosófica). Entre las disciplinas teóricas también podemos incluir las llamadas “filosofías de” (por el uso del genitivo en su formulación), centradas en un saber categorial específico, entre las que destacamos la “filosofía de la naturaleza” (el estudio del universo físico y del cosmos) la “filosofía del lenguaje” (el estudio del lenguaje y sus elementos integrantes) o la “filosofía de la historia” (el estudio del sentido al que tienden los hechos históricos).
La filosofía práctica, por su parte, incluiría disciplinas como la “filosofía moral” o “ética” (el estudio de la conducta moral y de la reflexión sobre los valores), la “filosofía del arte” o “estética” (el estudio de las obras de arte y de la idea de belleza) y la “filosofía civil” o “política” (el estudio de la acción política y de las relaciones humanas), además y una nueva serie de “filosofías de” como serían la “filosofía del derecho” (el estudio del fundamento del hecho jurídico), la “filosofía de la economía” (el estudio de las formas de intercambio de bienes y servicios) o la “filosofía de la religión” (el estudio del fundamento de las formas de religiosidad). Mención aparte merecería la “historia de la filosofía”, disciplina que se ocupa del estudio del desarrollo histórico de las ideas desde un punto de vista "diacrónico" y no meramente "sincrónico", y que se centra en el análisis de las propuestas ofrecidas por las distintas escuelas, corrientes, tendencias y autores del pensamiento filosófico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario