domingo, 12 de marzo de 2023
La revolución de Les Philosophes
sábado, 11 de marzo de 2023
El siglo de las luces
viernes, 10 de marzo de 2023
Un repaso a la filosofía empirista
Finalizamos nuestro repaso a la filosofía empirista con un último artículo en el que visitamos de nuevo el excelente canal de YouTube Unboxing philosophy, del filósofo Daniel Rosende, donde encontraréis varios vídeos que resumen de forma muy acertada el pensamiento de los dos autores más relevantes, John Locke y David Hume. En primer lugar, un acercamiento a la “teoría del conocimiento” y al desarrollo de la “teoría política liberal” de Locke, que pone las bases fundacionales del empirismo moderno (consultar el enlace) junto a sus interesantes reflexiones sobre la educación (solo tenéis que seguir este enlace); en segundo lugar, un análisis pormenorizado de la distinción entre “impresiones e ideas” y de la crítica al "problema de la causalidad” de Hume, además de un repaso a la teoría ética del autor, que pasa por ser la primera "ética emotivista" de la historia, en la que son las “pasiones” y no la “razón” las que determinan la toma de decisiones de los seres humanos en el ámbito moral, político y religioso (junto a un interesante análisis del concepto de “falacia naturalista" que podéis comprobar en este enlace).
John Locke, “Carta sobre la tolerancia” (audiolibro)
David Hume, “Investigación sobre el entendimiento humano” (audiolibro)
Y como siempre, una recomendación previa a la preparación de nuestro próximo examen: además de estudiar las aportaciones teóricas de los distintos autores, podéis hacer uso de los apuntes de vuestro profesor (que están colgados en Teams y también están disponibles en esta bitácora) en los que se incluyen varios textos de Locke y Hume con los que podéis ejercitar el comentario de textos. Para un análisis más pormenorizado de nuestros autores y de sus textos más relevantes os invito de nuevo a visitar la excelente página Webdiánoia, en la que encontraréis abundantes materiales extraídos del “Ensayo sobre el entendimiento humano” y del “Segundo tratado político” lockeano, así como de la “Investigación sobre del entendimiento humano” y de las “Investigaciones sobre los principios de la moral” humeanos; finalmente, para revisar el vocabulario específico de los filósofos empiristas, siempre resulta agradable visitar de nuevo el excelente Diccionario filosófico de Centeno.
Un repaso a la filosofía racionalista
Un último artículo de repaso a la filosofía racionalista con una nueva visita al excelente canal de YouTube Unboxing philosophy, del filósofo Daniel Rosende, en el que os encontraréis una serie de vídeos que resumen de forma muy acertada el pensamiento de su autor más representativo, René Descartes. En primer lugar, un acercamiento al “método cartesiano” y al desarrollo de la “duda metódica”, que concluye con la “evidencia del cogito”; en segundo lugar, un análisis pormenorizado de las “tres sustancias cartesianas” que además incluye una serie de reflexiones finales que abren el campo de investigación filosófico a los autores por venir (tanto racionalistas como empiristas) respecto de las problemáticas relaciones entre “mente y cuerpo” (dicotomía que, si bien resulta muy engorrosa desde la perspectiva de la metafísica, propone una primera delimitación de la ciencia moderna, que a partir de ahora deberá diferenciar radicalmente entre los contenidos propios de la “física” y aquellos que conciernen a la “psicología”).
René Descartes, "Discurso del método" (audiolibro)
René Descartes, “Meditaciones metafísicas” (audiolibro)
Y de nuevo una recomendación previa a la preparación de nuestro próximo examen: además de estudiar las aportaciones teóricas de los distintos autores, podéis hacer uso de los apuntes de vuestro profesor (que están colgados en Teams y también están disponibles en esta bitácora) en los que se incluyen varios textos de Descartes, Espinosa y Leibniz con los que podéis ejercitar el comentario de textos. En el enlace que sigue podemos acceder a un comentario de texto de Descartes convenientemente resuelto, y para consultar más textos sobre los racionalistas os invito de nuevo a visitar la excelente página Webdiánoia, en la que encontraréis abundantes materiales extraídos de las “Meditaciones metafísicas” cartesianas y de la “Ética demostrada según el orden geométrico” espinosista; finalmente, para revisar el vocabulario específico del autor, la mejor opción es volver a disfrutar del excelente Diccionario filosófico de Centeno.
jueves, 9 de marzo de 2023
La ética de las emociones
miércoles, 8 de marzo de 2023
El problema de la causalidad
martes, 7 de marzo de 2023
¿El mundo desaparece al cerrar los ojos?
Vamos a tratar de abordar el pensamiento de David Hume (1711 a 1776) a partir de la reciente película “Memento” (Columbia 2000) de Christopher Nolan, que nos plantea un interesante análisis del concepto de “memoria”. Os pongo en antecedentes: Leonard Shelvy (Guy Pearce), un antiguo investigador de seguros, vive obsesionado con la idea de capturar a John G. el hombre que violó y asesinó a su mujer. Pero Leonard sufre un problema de memoria conocido como “amnesia anterógrada”: durante el incidente que acabó con la vida de su mujer, él mismo fue golpeado en la cabeza, y desde ese momento es “incapaz de generar nuevos recuerdos" (técnicamente, sus recuerdos recientes no pasan a la “memoria a largo plazo”, con lo que al poco tiempo de empezar a hacer algo “no recuerda” por qué lo está haciendo, cómo ha llegado hasta allí, o quién es el tipo que tiene delante...). La idea es muy interesante: puesto que no puede crear nuevos recuerdos, no puede “saber” lo que está haciendo, es decir: “no tiene ningún conocimiento”. Leonard soluciona esto dejándose continuas “notas” de sus acciones, incluso “tatuándose el cuerpo” con mensajes para luego recordar “los hechos”, pero también modificando algunas de sus anotaciones y alterando el valor de sus conclusiones para “engañarse a sí mismo”.
En una interesante conversación entre Leonard y Teddy (John Pantoliano), el policía encargado del caso que trata de ayudar a nuestro protagonista a encontrar al asesino de su esposa, Leonard defiende la inconsistencia de la “memoria” (que no es mas que una "interpretación" que distorsiona la realidad) frente a la solidez de los “hechos” (que nos ofrecen un saber "incuestionable"). Este argumento nos permite revisar la interesante distinción humeana entre las “relaciones de ideas” y las “cuestiones de hecho”. El conocimiento de las “relaciones de ideas” (association of ideas) es el característico de aquellos enunciados cuya verdad “no necesita ser probada por la experiencia”, ya que dependen únicamente del significado de ciertos símbolos, lo que sucede con los enunciados de la matemática y de la lógica que, puesto que hacen “abstracción” completa de cualquier contenido empírico, pueden demostrar su verdad con “absoluta necesidad” atendiendo sólo a la forma del enunciado. Por el contrario, el conocimiento sobre “cuestiones de hecho” (questions of fact) es el característico de los enunciados de las ciencias empíricas, referidos en este caso a datos de la experiencia que obtenemos a partir de las “impresiones”; lo característico de ellas es que su verdad “no puede establecerse con rango de necesidad”, ni demostrativa ni intuitivamente, sino solo con rango de “probabilidad”... En el primero de los vídeos seleccionados comprobamos como Leonard tiene una absoluta certeza de ciertas cosas "que se dan por sentadas", pero no puede dar crédito a aquellas otras cosas "que le dicta su memoria" porque, por desgracia para él, no dispone de esos datos... y por eso tiene que tatuárselos en la piel.
En la escena final de la película, las ideas de Hume se revelan de forma más evidente: "todo nuestro conocimiento procede de la experiencia", bien sea por "impresión directa" del mundo a través de los sentidos, bien sea por "reflexión interna" de la mente a través de las ideas, que no son otra cosa que “recuerdos actuales de impresiones del pasado”. Hume concluye que para que una idea sea tenida por conocimiento verdadero ha de “derivar de una impresión previa”. Pero: ¿cómo podemos generar una idea si nos es imposible retenerla en la memoria? Eso le ocurre a Leonard, que nunca sabe qué está haciendo, porque no ha podido generar el “recuerdo” que le permita “conocer el mundo”. Y aun así, el insiste en que el mundo está ahí, que “el mundo no desaparece al cerrar los ojos” (cuando dejamos de tener impresiones) porque puedo recordarlo (aunque no pueda sentirlo, puedo pensarlo, puedo tener conocimiento de su existencia a través de las ideas que me he formado de él). Pero en una vuelta de tuerca argumental magistral, Leonard se justifica diciendo que “tengo que creer que el mundo sigue ahí”, “tengo que creer que mis actos tienen sentido” (aunque no los recuerde), y esta es la clave. Para Hume todo está en este concepto de “creencia” (credence): es la “costumbre” (custom), el “habito” (habit), lo que nos permite “proyectar el pasado hacia el futuro” y creer que “el mundo permanecerá igual a como era en el pasado”, lo que nos facilita el continuar adelante con nuestras vidas, conscientes de que “el mundo sigue ahí”, si bien esta supuesta evidencia es tan solo una creencia, y no un verdadero conocimiento, un saber cierto en sentido pleno.
Este es, además, el punto de partida utilizado por Hume para desmantelar la teoría metafísica cartesiana de las “tres sustancias”. Puesto que ninguna de ellas es una “idea clara y evidente” (esto es, “no derivan de ninguna impresión”), las tres son tan solo “fantasías creadas por la imaginación”, meros nombres vacíos de contenido, sin significado alguno y que no remiten a ningún objeto real. En principio, todos nosotros tenemos “conciencia del mundo”, en tanto que realidad permanente e inalterada que no cambia y se mantiene constante al margen de nuestro pensamiento. Pero esta conciencia del mundo no es verdadero “conocimiento del mundo”, puesto que del mundo sólo podemos tener conocimiento “viéndolo”, “oliéndolo”, “tocándolo”... y lo que vemos, olemos y tocamos son siempre impresiones momentáneas, concretas (y por lo tanto “cambiantes”, nunca “permanentes”): no existe un “Mundo” al margen de nuestras impresiones particulares de este o aquel objeto real, del que tenemos constancia de forma inmediata a través de nuestros sentidos. A Leonard, encerrado como Hume en su “psicologísmo personal”, solo le cabe “creer” que "el mundo existe", porque si no cree, su propio mundo se vendría abajo, al estar limitado por esa extraña enfermedad que le impide “generar ideas”.
lunes, 6 de marzo de 2023
De impresiones y de ideas
El filósofo empirista escocés David Hume (1711 a 1776) nos proporciona en la introducción al “Tratado de la naturaleza humana” (A Treatise of Human Nature) un esquema preciso de su proyecto filosófico: el objetivo fundamental será elaborar una “ciencia del hombre” que permita, entre otras cosas, determinar el “origen de nuestras ideas”, el “alcance de nuestro entendimiento” y la forma en que “procede nuestra razón”. Así concebida, esta “ciencia de la naturaleza humana” podría erigirse en fundamento de todas las demás ciencias ya que, en último término, todas ellas dependen de una adecuada comprensión de los “límites y la naturaleza del saber y el obrar humanos”. Ahora bien, al igual que las ciencias naturales, esta nueva ciencia deberá basarse exclusivamente en la “observación” (observation) y en la “experiencia” (experience) como puntos de partida y como límites de todo su trabajo. Hume, siguiendo el “principio empirista” fundamental, mantiene que “todo el contenido de la mente procede de la experiencia”, y a tal contenido lo llama genéricamente “percepciones” (perceptions).
Tanto en el Tratado como en las “Investigación sobre el entendimiento humano” (An Enquiry Concerning Human Understanding) introduce Hume un primer criterio clasificador: las “percepciones” pueden dividirse en “impresiones” (impressions) e “ideas” (ideas). Las “impresiones” son lo primero que se presenta a la mente en la experiencia, su contenido inmediato, “todo aquello que puede estar presente en la mente”, de manera que llegan a nosotros con más fuerza, mayor vivacidad y nitidez, y pueden ser de dos tipos: de “sensación” (sensation) y de “reflexión” (reflection), según procedan, respectivamente, de la experiencia externa (un color, un olor, un sabor…) o de la experiencia interna (una alegría, un miedo, un pesar…). Las “ideas” son meras “copias de estas impresiones”, imágenes debilitadas de aquellas que usamos al pensar y razonar. Y pueden aparecer en la mente de dos modos: en la “memoria” (memory) y en la “imaginación” (imagination), siendo las primeras más fuertes que las segundas, y todas ellas menos intensas y vivaces que las impresiones de las que proceden.
Según un segundo criterio clasificador, Hume divide de nuevo las “percepciones” en “simples” (simple) y “complejas” (complex), en función de que puedan ser divididas o no en partes. Como el criterio abarca tanto a impresiones como a ideas, tendríamos, por un lado “impresiones simples” (por ejemplo ver el color “verde”…) e “impresiones complejas” (por ejemplo el objeto “manzana”…); y por otro lado, “ideas simples” (pensar en el color “verde”) e “ideas complejas” (pensar en el objeto “manzana”), siendo lo complejo, en ambos casos, aquello que está compuesto por la suma de partes simples.
Toda “idea simple” deriva necesariamente de una “impresión simple”, de la que, como ya se ha dicho, no es más que una “copia debilitada” (weakened copy), ya que puedo pensar en el color verde sin que éste esté físicamente presente. Por otra parte, una “idea compleja” estará compuesta por ideas simples que, a su vez, han de corresponderse cada una con una impresión simple. Podemos concluir, por tanto, que las “impresiones simples” son el auténtico punto de partida y la “materia prima” (raw material) de todo el conocimiento humano, y que más allá de ellas no habría verdadero conocimiento.
Volviendo a la distinción entre “ideas de la memoria” e “ideas de la imaginación”, decimos que las segundas son mucho menos vivaces, puesto que, contrariamente a lo que pasa con la memoria, la imaginación no conserva el orden y la posición de las ideas simples de las que parte: la imaginación “combina”, “une y separa”, “asocia” las ideas siguiendo criterios propios del funcionamiento de la mente que no derivan de la experiencia. Esta actividad de la imaginación responde a un cierto “principio natural de asociación”, que sería la verdadera “ley natural” (natural law) que rige el pensamiento humano. Este principio es definido como una especie de “fuerza suave” (soft force) que mueve al hombre a relacionar habitualmente las ideas según tres criterios: su “semejanza” (remembrance) por la que asociamos una idea con otra parecida; su “contigüidad en el tiempo o el espacio” (contiguity) por la que asociamos una idea con otra cercana; y su “relación de causalidad” (cause and effect) y que es la asociación más compleja de todas, a la que dedicaremos un próximo artículo).
En el vídeo que inicia el artículo tenemos un buen ejemplo del crecimiento en el conocimiento intelectual a partir de las “impresiones simples”. Se trata de la película “Young Sherlock Holmes” (Paramount 1985) de Barry Levinson (estrenada en España bajo el título de “El secreto de la pirámide”), en la que el director se inventa un posible primer encuentro entre los dos personajes clásicos de Sir Arthur Conan Doyle. La maestría del perspicaz Sherlock Holmes (Nicholas Rowe) en el uso del “método inductivo” le permite sacar conclusiones complejas a partir de unos pocos datos simples, llegando a “adivinar” incluso el nombre de su colega John Watson (Alan Cox) además de su gusto por la medicina… y por las natillas. En otro momento muy emocionante de la película, nuestro joven detective, puesto a prueba por uno de sus compañeros de estudio, es capaz de resolver un enrevesado acertijo en el plazo de una hora, haciendo uso del “principio de causalidad” propio de las ciencias empíricas… con la única ayuda de su inseparable lupa y de su insuperable ingenio.
domingo, 5 de marzo de 2023
Ser es ser percibido
-
Este es un primer artículo para mis alumnos de Filosofía de 1º de bachillerato, en el que trato de poneros al tanto de la nueva mate...
-
Vamos a desarrollar la “ teoría del conocimiento ” de Aristóteles (384 a 322 a.n.e.) a partir de la interesante y ya clásica películ...
-
La Grecia de la “ época oscura ” de la que hablábamos en la anterior entrada, dominada por la tradición mitológica, dará paso a la “ é...
-
Algunos de los vídeos seleccionados a continuación, si bien recrean hechos ficticios sobre la conducta de algunos asesinos en serie imagin...
-
Al igual que su pensamiento, la figura de Pitágoras , natural de la isla de Samos (resulta imposible fijar las fechas exactas de su...

